ATRAPAME SI PUEDES - Crítica de Diego Vázquez
Jueves, 23 de Enero del 2003
Recuperando las ganas de filmar.
Desde
que aparecen los primeros títulos de crédito (una joya de
animación diseñada por Thierry Kuntzel) y suenan los primeros
compases de la magnífica (una vez más) banda sonora de John Williams, todo parece indicar que
la cosa promete. No hará falta esperar mucho para comprobar que
así va a ser. Con todos sus colaboradores habituales tras las cámaras
desplegando algunas de las mejores muestras de su trabajo vistas
en los últimos años (la fotografía de Kaminski o el montaje de Kahn) y alguna gran adicción
que se hace notar en el film (el diseño de producción de Jeannine Oppewall), Spielberg vuelve a sentirse a sus
anchas y parece encontrar en la sencilla, falta de complejos y clásica
historia de Frank
Abagnale Jr.,
un estafador único lleno de encanto, el proyecto que necesitaba
para poder volver a desplegar el mucho cine que conserva entre
sus manos.
No
cabe duda que la falta de presiones sobre este proyecto, un
divertimento en el que ni siquiera estaba realmente implicado en
un principio, le ha servido a Steven Spielberg para rodar con desenfado
y dejándose llevar (con la ayuda de un guión clásico, sobrio y
hasta demodé) una de sus mejores películas en años. Agarrándose
a los elementos de la historia que le son más cercanos (que duda
cabe que el tema de la familia perdida se acaba volviendo el tema
central de todo el film) y disfrutando de cada detalle de la
reconstrucción de un pasado que adora (en este caso los años 60,
sus vestidos, sus coches, sus mitos del celuloide como James
Bond, etc.), insufla vida y energía a cada fotograma, narrando
con la mejor de las firmezas de sus años mozos y permitiéndose
articular algunas secuencias ante las que sólo cabe quitarse el
sombrero. Todo sin levantar la voz, sin salirse de los
convencionalismos del modelo clásico en cuanto a personajes y
profundidades psicológicas (tan obvias y superficiales como
efectivas aquí) y estableciendo una relación paterno-filial
inevitable y muy conseguida entre el perseguido y el perseguidor,
con la complicidad de dos actores tan criticados como solventes,
que aquí (como todo lo demás) están a tono con la deliciosa
diversión que respira el proyecto.
Leonardo
DiCrapio,
tras un largo retiro de las pantallas, vuelve a recuperar aquí
los mejores registros mostrados en films como Vida de este chico y ¿A quién ama
Gilbert Grape?, grandes papeles que precedieron al
efecto Titanic. Tom Hanks, por contra, acepta
gustoso un papel mucho más secundario, cediendo todo el
protagonismo a su compañero, pero demostrando que, gustos
aparte, es un auténtico animal fílmico, capaz de dejar su marca
en cualquier personaje, por pequeño que éste sea. La persecución
incansable y personal de su personaje a este escurridizo
estafador se torna en su principal y único objetivo, lo que no
evita que surja una admiración por él y un cierto síndrome de
Estocolmo, muy evidente en los últimos compases del film.
Cierto
que al guión le vendría muy bien un repaso a algunas zonas de
su núcleo central, dónde pierde algo de su garra y de su
calculada concreción, salvada a duras penas por la realización
de Spielberg y que no quedará como
una película grandiosa porque tampoco lo pretende. En todo
momento se elude profundizar en los muchos ricos meandros de los
personajes y de la historia, pero no obstante, sólo por
disfrutar de la excelente interpretación de Christopher Walken (recuperado del limbo de
los muertos) o del dúo protagonista, de la fresca, sencilla y
tremendamente eficaz realización de Spielberg, de su genialidad
recuperada en la puesta en escena, de su timing de las secuencias
(la más inolvidable del film: la huida de DiCaprio en el aeropuerto rodeado
de bellas azafatas), de la nostalgia de una época más inocente
que recorre el film y de su apuesta por la solidez narrativa de
maestros como Hitchcock, Hawks o Capra, ya estaríamos ante un
film que no se debe dejar pasar así como así.
Steven Spielberg
- USA, 2002
Calificación:
****
(Debe verla)
© Diego Vázquez
diego_vazquez@cine.com